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Vida, madre y dinero son energías equivalentes.
Como tratamos a la madre, así nos trata la vida y el dinero. Así tratamos nosotros al dinero.

El dinero es una energía de agradecimiento, que permite mantenimiento de la vida y creatividad. Recibimos dinero para compensar un producto, un algo que hemos realizado al servicio de los demás. Este dinero es el que más fuerza tendrá, quiere decir que más servirá nuestra vida, para vivir, para crear algo nuevo, para transformar nuestra vida. Mientras que el dinero regalado u robado se escapa muy pronto. El dinero es una energía en movimiento, circula, va de uno a otro. Nadie lo puede retener sin que pierda su fuerza. El dinero permite vivir, está al servicio de la supervivencia y de la transformación de lo cotidiano, de la creatividad. Para florecer necesita ser agradecido y honrado como necesario, como lo primero. Es el fruto del amor a todo y a todos.

Nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor y agradecimiento incondicionales. La vida es abundancia, y la abundancia es la energía de agradecimiento que tenemos hacia la vida. Si estamos en sintonía con la vida como es, nuestra respuesta sólo puede ser de agradecimiento a todo como es y a todos como son, atrayendo irremediablemente la abundancia a nuestras vidas. Este agradecimiento se traduce, primero, por nuestro amor y respeto a los padres que nos dieron la vida y en segundo lugar por nuestro amor a los difíciles, excluidos, rechazados, prepotentes y otras personas juzgadas de « incorrectas ».

Ese agradecimiento tiene su reflejo en nuestra capacidad para decir « gracias por ser como eres » a cualquier ser humano.

Es proporcional a mi capacidad de tomar de todos, de amar a todos, por lo tanto de amar a los “malos”. El entorno me quiere y me paga tanto como mis antepasados rechazados me agradecen ahora haberles mirado con amor.
La abundancia es una respuesta del Espíritu, del vacío creador.

TOMO A LA VIDA TAL Y COMO ES. TOMO MI HISTORIA TAL Y COMO HA SIDO. AGRADECIÉNDOLA Y AMÁNDOLA.

Tomar todo como es, tomar a todas las personas como son…. De esta manera iniciamos el movimiento de la compensación de la vida, el que equilibra el dar y tomar o dicho de otro modo, el dar y recibir. Si no recibo, si no tomo, no puedo entrar en el movimiento de compensación.  A los padres no les puedo devolver la vida, por lo que viviré el impulso de devolverselo a los que me rodean, creando familia, trabajando, ayudándoles de una forma u otra a vivir mejor. Mi instinto es dar, dar significa devolver…

 

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