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Tras parir, algunas mujeres se ven inmersas en un bucle de sentimientos negativos que pueden hacer que, incluso, rechacen a su bebé.

A veces una mujer con depresión posparto puede creer que sólo está sufriendo cambios hormonales normales después de dar a luz. Sin embargo, los síntomas de depresión posparto duran más y suelen ser más intensos. El impacto de la depresión influye en su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas, e incluso sobre el cuidado de su bebé.

La realidad es que un nacimiento puede provocar fuertes emociones que fluyen desde la alegría, la felicidad y el entusiasmo hasta el miedo, la tristeza o la ansiedad y, en la parte más extrema, la depresión y la psicosis postparto.

Por eso, si crees que puedes presentar una depresión postparto, debes saber que no estás sola ni eres peor madre que otras mujeres, solo necesitas más cuidados y un tratamiento profesional adecuado.

YO TE CREO. He vivido y atravesado este desierto, aunque creo que me nace más llamarlo infierno…

Las mujeres con episodios depresivos alrededor del parto, a menudo tienen ansiedad severa y ataques de pánico durante el período periparto. Por otra parte, los estudios que examinan a las mujeres pre-post-embarazo demuestran que las personas con ansiedad durante el embarazo tienen un mayor riesgo de padecer depresión post-parto.

¿Por qué se produce la depresión postparto?

Existen ciertas indicaciones sobre que los cambios hormonales que se produces durante y después del embarazo pueden ser una de ellas: las hormonas como el estrógeno o la progesterona o las tiroideas,sufren modificaciones provocando desequilibrios bioquímicos que afectan al estado de ánimo, sintiendo la mujer una sensación de agotamiento, pereza y tristeza.

Los síntomas que se pueden experimentar en la depresión posparto son los siguientes:

  • Estado de ánimo deprimido o cambios de humor severos
  • Llanto excesivo o tristeza continua
  • Sentimientos de culpa, vergüenza, incapacidad.
  • Temor de que no se es una buena madre
  • MIEDO, MIEDO Y MIEDO…
  • Fatiga o pérdida de energía abrumadora
  • Alejarse de los amigos y familiares o depender de ellos para todo evitando quedarse a solas con el bebé
  • Problemas con el apetito (pérdida de apetito o comer más de lo habitual)
  • Problemas con el sueño (problemas para conciliar el sueño o dormir demasiado)
  • Reducción del interés y el placer en actividades que antes disfrutaba
  • Irritabilidad intensa o la ira irracional
  • Dificultad para pensar con claridad, concentrarse o tomar decisiones
  • Ataques de ansiedad o de pánico severos
  • Pensamientos de hacerse daño a sí misma o a su bebé
  • Pensamientos de muerte del bebé o peligros constantes

 

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