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Tal vez sea una pregunta que ya te hayas cuestionado más de una vez y aunque no tuvieras respuesta estarías en el camino de la búsqueda puede que con cierta ansiedad. 

No es habitual que todas las personas tengan claro su propósito de vida, más bien no lo saben. 

¿Y cómo saber si yo tengo claro mi propósito de vida?. Es algo que se sabe, se siente. Es ese camino con el que sientes que la vida tiene sentido. Te sientes pleno 100% y sabes ser leal a tus decisiones. Vives en coherencia. Eres capaz de dejar todo lo que no está siento coherente con tus valores, individuales y sociales. 

Como sabes, vivimos en un Universo ilimitado en continua expansión de la cual apenas somos conscientes. Una vida en pleno flujo continuo, donde la vida y la muerte suceden continuamente. Aparentemente somos sumergidos y conectados a un sistema que nos impide vivir la vida tal y como es, que nos dificulta ser, y por ello cuando sentimos incoherencia en nuestro día a día y continuamos viviendo sin saber el sentido, empezamos a identificar nuestra infelicidad.

Aunque ciertamente hay sociedades, culturas, educaciones que nos limitan desde pequeños, sigue siempre existiendo la posibilidad de descubrir quienes somos y cual es nuestro propósito. ¿y cómo lo descubro?

Simplemente reconociendo quién eres. Volviéndote consciente de ti mismo, viendo hacia tu interior para definir tus deseos y qué es aquello por lo que sientes un fuerte impulso.

Si realmente identificas cuáles son tus recursos internos y externos, cuáles son tus talentos, habilidades y aquellos regalos con los que has nacido, te será más fácil identificar ese propósito único ya que el reconocerlos te da las pistas clave para acercarte más.

No sólo es preocuparse por buscar el propósito de vida en lo laboral. También se trata de buscarlo en cada relación. En el modo de relacionarnos con la vida misma. Fijarte si te cuidas, si cuidas a los tuyos y si ellos a su vez te cuidan a ti. Se trata de sentir si estás de acuerdo con lo que haces y con todo lo que hay por detrás. Por ejemplo, si aceptas la red montada por otros y te pones una venda para omitir sentir dolor a ello, mientras hipócritamente tragas y aceptas. Eso también es propósito de vida. 

Estoy segura de que d niña soñabas con ser algo o alguien. Y que simplemente te disfrazabas o jugabas a serlo. ¿Recuerdas cómo te hacía sentir aquello? 

Porque el propósito de vida también tiene que ver con eso. Con el anhelo del alma y con el disfrute. 

Es ese lugar en el que fluímos naturalmente. 

Y fíjate como esa cabecita puede estar ahora dándote mensajes boicoteadores como: no puedes, no es tan fácil, la vida es otra cosa….tengo que pagar facturas,…

Permíteme decirte, que es atravesando ese mar de mensajes boicoteadores cuando podrá brotar tu verdadera misión de vida. 

Recuerda: lo que resistes te somete.

Para ello mírate en el que te hace cabrear, observa al que juzgas (y con qué lo condenas), agradece al que te pone de los nervios, y mírate en cada uno de esos espejos. 

Así mismo, nútrete de personas que te inspiren. Revisa la envidia y transmútala en fuente de inspiración. 

Suelta todas las viejas creencias que tienes de ti, de la vida y de cómo se debe actuar en esta.

Despréndete de todas esas estructuras: de cómo hay que vestir, hay que actuar, hay que vivir…. 

SÉ QUE ASUSTA. Y también sé que es posible que sigas con el runrún de darle vueltas a mil mensajes boicoteadores

A veces toca decir: ¡Basta ya! ¡Hasta aquí! y ponerte límites a ti misma es ese auto-sabotejae continuo. 

Aprovecha este invierno para hibernar estas ideas, y así en primavera tengas la energía nueva de plantar una semilla con tu nuevo proyecto de vida.

Te envío un abrazo respirado,

Leire

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