Duelo, miedo, rabia y ansiedad.

Cada emoción nos señala algo a lo que debemos prestar atención y se manifiesta a través de diferentes síntomas que nos ayudan a interpretar.  Actúan como luces de neón que nos alertan mediante la reacción bioquímica en el cuerpo. Existe miedo real cuando la proporción del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Sentir miedo nos ayuda a ponernos a salvo.

Algunos de los síntomas más comunes que se manifiestan en el cuerpo, relacionados con la respuesta fisiológica que nos preparan para la huida o la lucha (función del miedo) son:

  • Aumento del latido cardíaco.
  • Agitación del ritmo respiratorio.
  • Sequedad de garganta.
  • Opresión pecho
  • Tensión en los músculos que prepara para la acción.
  • Cambios de temperatura.
  • Sensación de nudo en el estómago. Nauseas.
  • Mareos, entumecimiento, aturdimiento.

Y para tapar esa tristeza nos enfadamos o nos deprimimos.

Así que usamos otras emociones para sobrevivir. (enfado, rabia….o abandonarnos… víctima… o ser verdugos…o tener ansiedad para estar alerta y tal vez huir o esconderte….)

La muerte nos desaloja del personaje. Nos conecta con el Ser esencial que somos más allá del vehículo que nos permite la vida física; somos más que el personaje adoptado para experimentar. Si hemos vivido muy identificados y apegados al cuerpo y a la la mente viviremos la muerte como un momento final de drama y despedida.

¿Y qué es el duelo?

La etimología para esta acepción proviene del latín, “dolus” significa dolor. El duelo no es un estado, si no el proceso normal que sigue a la pérdida. No es una enfermedad, más bien es el camino natural de crecimiento y transformación que conduce a la liberación del dolor y abre una puerta a una nueva vida. Supone un tiempo de adaptación al cambio para reinventarnos, descubrir nuestra fortaleza, fomentar la resiliencia, cuestionar nuestras creencias y valores y expandir la conciencia.

Durante el duelo se alberga combate interno: una parte de nosotros mismos acepta la pérdida frente a otra que no logra asumir la nueva realidad. Estos sentimientos encontrados son los que generan conflicto. En psicología el proceso del duelo es sinónimo del   intento que hace el doliente para aceptar la pérdida y para llevar a cabo los cambios necesarios en su vida. Por tanto es un proceso ACTIVO.

El objetivo del duelo es el cambio de la percepción del vínculo, es transitar del desgarro por la ausencia física al recuerdo agradecido. El reto es, remontar ese dolor agudo que nos desconecta de la vida para encontrar nuevamente un sentido a la existencia. Como lo expresan algunos autores, en especial R. Neimeyer, “el duelo es sobre todo un proceso dinámico de reconstrucción, reorganización y transformación que pone en marcha una cosmovisión personal, la construcción de los significados se organiza alrededor de un conjunto de creencias que determinan la percepción que tenemos de los acontecimientos vitales y orientan nuestra conducta.” “Se entiende el duelo como un proceso personal caracterizado por la propia historia y ligada al vínculo de intimidad con la persona que ha muerto. Este nuevo abordaje no hace hincapié en la ruptura, sino que propone aprender a vincularse de otro modo ya que nadie está preparado para cortar los lazos de amor con alguien muy querido”

Sea cual sea la fase que se atraviese hay una serie de aspectos que son indispensables en cualquier persona que vive un duelo.

Necesidades fundamentales de alguien en duelo:

 Ser escuchado
 Obtener permiso para descargar sus emociones en un ambiente

 Ser validadas en su forma de vivir el duelo (validar no significa tener que estar de acuerdo). No hay un modo único de vivir el duelo.

  No sentirse juzgados.

  Capacidad para poder expresar la vulnerabilidad

  Sentirse comprendido. Sentirse protegido y seguro

  Sentirse acompañado.

  Ser respetado en su modo de elaborar el propio duelo

  Sentirse libre de darse el tiempo necesario según el propio ritmo.

Expresiones a evitar:

“El tiempo lo cura todo”, “es hora de pasar página…” “No llores”, “Distráete y no pienses más”
“El primer año es el peor”
“Ya deberías haberlo superado”

En lugar de eso decir: 

“Me gustaría mucho poder decir algo que alivie tu dolor, pero no encuentro las palabras. Solo quiero que sepas que estoy aquí y que pienso en ti muy a menudo”

empezar de cero

¿y qué es la resiliencia?

La resilencia es un término que se utiliza frecuentemente en el ámbito de las pérdidas y de los momentos dolorosos. Se refiere a la capacidad innata en el ser humano para afrontar situaciones de crisis y no sólo salir de ellas airosos sino además hacerlo fortalecidos, con más recursos de los que teníamos antes. Un buen ejemplo gráfico de esta palabra sería el ave fénix que resurge de sus propias cenizas para volar aún más alto.

Puedo acompañarte a transitar ese proceso de duelo o miedos/ ansiedad que tengas vinculados a la muerte.

Escríbeme leire@leirebenito.com

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