Seleccionar página

El término Fluir (flow en inglés) es introducido por Mihaly Csikszentmihaly se relaciona con la creatividad, el talento y la felicidad, y es uno de los pilares básicos de la psicología positiva.

“El flujo o Estado de Flow es un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás, excepto la actividad en sí misma”.

¿Alguna vez has experimentado la sensación de que el tiempo se te ha pasado volando? ¿Has estado tan inmerso/a en una tarea o actividad que has perdido la noción del tiempo? ¿Te has concentrado tanto en lo que estabas haciendo que el resto de cosas dejaban de ser prioritarias? Si tus respuestas son afirmativas, ¡Enhorabuena! Ya sabes lo que es sentir el Flow.

La idea de cambio, de flujo, es muy antigua. Este lenguaje en términos de energía ya estaba presente en Heráclito, Platón o Spinoza. El ser vivo es un sistema auto-organizado que vibra, evoluciona, se armoniza o desarmoniza (enferma) y se relaciona, hasta que la energía vital abandona la materia que le da forma. La materia no es más que “un estado concreto de la energía”, la realidad es fluctuante y la creatividad no es tanto un rasgo personal como un flujo de energía transformadora. Esta energía vital se transforma pero, de alguna forma, su impronta subsiste como una huella que perdura de diferentes modos.

Nuestra creencia de que sólo lo que vemos con nuestros ojos es lo que existe, se atrinchera resistente a admitir otras realidades, aunque tengamos mil ejemplos cotidianos que lo demuestren ¿Caemos en la cuenta de la inmensidad de ondas invisibles que cruzan el espacio a cada momento? Nuestros teléfonos móviles, la televisión, la radio o internet no serían posibles sin ellas… ¿Cómo podrían funcionar si no existieran flujos de energía en forma de ondas? Numerosas observaciones constatan la inquietud de animales antes de que se produzca una tormenta o un terremoto; evidentemente, no han oído la predicción meteorológica, pero son sensibles a la variación de los campos eléctricos de la atmósfera que anuncia la perturbación que se aproxima. Los tratamientos sanadores que utilizan los canales energéticos del cuerpo humano para curar, como puede la acupuntura, apuntan también en esta dirección. El sexo es energía: energía mental, emocional y corporal; las sensaciones que acompañan al sexo tienen en su base una potente carga energética. Cada átomo que compone cada molécula que forma cada célula… tiene un nivel concreto de vibración, una carga energética. Cada una de nuestras células es pura energía. Somos esencialmente energía.

Nuestro cuerpo es un campo energético que contiene patrones de información.

Todos los órganos generan sus propios campos energéticos específicos, pero hay un órgano concreto que genera un campo que afecta a todo el resto del cuerpo: es el corazón, el emperador del sistema, el que lo gobierna todo.

El corazón está constantemente emitiendo ondas de calor y presión, sonido, luz, señales eléctricas, magnéticas y electromagnéticas.

Todas las células del cuerpo reciben en diferentes momentos estas señales que viajan a diferentes velocidades por el sistema circulatorio.

Una nueva ciencia ha emergido, la cardiología energética, que afirma que todas las señales que emite el corazón son fundamentales para el funcionamiento total del organismo. Y estas señales, están íntimamente ligadas a eso que llamamos “inteligencia”.

 

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad