La pareja es una unidad existencial, una vivencia, que no tiene modelo a seguir. Cada pareja es una vivencia única.

Por tanto no hay u modelo a seguir, no hay pareja perfecta. Y por ese simple hecho de que no haya un modelo ideal, permite que la pareja sea algo en continuo movimiento y creativo.

¿Necesitas modificar al otro, a la pareja? –> Porque ésta es la semilla de la separación del amor.

Y el amor es la aceptación del otro tal cómo es, de todo su sistema, de su destino, de TODO.

Y a la vez amar lo mío, ese espejo que no amo del mio.

Si no puedo, si no quiero ver, si no quiero aceptar –> me separo.

Los conflictos son oportunidades de crecimiento. Y sólo la convivencia va a hacer aflorar estos conflictos.

Si estoy enfadado con el otro, me doy cuenta de que lo que rechazo de él lo tengo yo, aunque no lo quiera admitir. Y digo al otro “gracias por ser como eres. En ti, me encuentro a mí mismo”.

La fuerza de la pareja viene de la fusión de los opuestos: fusión masculino – femenino.

En la pareja no son dos personas las que están juntas, son dos sistemas. Cada sistema ha necesitado ese enamoramiento para resolver algo que por sí sólo no podía.

Así el sistema más cargado espera de la pareja menos cargada que se haga cargo de una intrincación que el otro no puede resolver.

Esa comunidad de destino puede llevar a la separación, cuando la carga que lleva uno por el otro es superior a sus fuerzas.

El hombre que se queda en la zona de influencia de la madre no tiene respeto por las mujeres. La mujer que se queda en la zona de influencia del padre no tiene respeto por los hombres. Por vivir desde la esfera del progenitor del sexo opuesto, el hombre lleva lo femenino de la madre, y la mujer lleva lo masculino del padre ; no consiguen identificarse con la esfera de su propio sexo.

Permanecen adolescentes, con sus sentimientos de omnipotencia y de desprecio a todos los demás.

El hombre renuncia a su madre, la mujer renuncia a su padre, para poder necesitar a la pareja.

En caso de malas relaciones entre yerno/nuera y suegra:

  • La hija dice a su madre: mi marido es él. Dejo a mi padre y a mi madre y le sigo con amor.
  • El yerno a su suegra: ahora mi mujer es ella: en ella te respeto.
  • El hijo a su madre o la hija a su padre: ahora ella/él es mejor que tú para mí.

Es la primera vez en la historia de la humanidad que hombres y mujeres están saliendo de los campos de memoria y empiezan a mirarse mutuamente a los ojos, descubriendo al otro sexo como es, distinto e igual, con respeto y amor.

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