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Va por rachas. Si sucede que ha habido una catástrofe, inundaciones que desborden el río y pillen en sus coches a alguien que acabe ahogado de forma traumática, terremotos, incendios, accidentes… pues como que a una se le activan los pilotos de alerta en modo “posible peligro”.

Y casi sin darte cuenta, empiezas a vivir desde el miedo a que pueda suceder. Empiezas a tener cierta activación de ansiedad e inquietud, que si debe junta con un día sensible puede acabar en crisis de ansiedad o necesidad de controlar que todo esté bien.

Es curioso que fluir en la vida, vaya de la mano de soltar y permitirse sentir, incluso eso que a veces nos contrae, retuerce y duele.

No se si esto te ha pasado, pero puedo decirte que yo también me he visto ahí muchas veces. Asustada, paralizada o en pánico intentando controlar.

Lo que más me activa, de forma particular, es que pueda sucederme algo a mi, dejando desamparados a mis hijos. O que les suceda algo a ellos (angelitos inocentes) y se pierdan la vida.

Así que una y otra vez, trabajo el ubicarme. El desapegarme y el dejar de creerme imprescindible. A veces lo consigo y a veces me cazo ahí enredada. Te mentiría si te dijera que logro fluir 100% sin miedo. Es más, ya no me peleo porque así sea, me acaricio mas a menudo, dándome arropo, perdonándome por mi ceguera, soltando posibles culpas y comprendiendo mis miedos.

Esto me ayuda a abrirme a entender que la vida es para experimentarla, que no elegimos lo que sucede, o tal vez ya fue elegido y ahora solo queremos entender porque elegimos aquello. Me viene aquella escena de Neón y el oráculo, de la película matrix. Incluso a veces, parte de mi ser, o la voz de alguno de mis personajes me dice: ¡claro que elegimos! Y por ello, ¡lidera tu vida!

Esto a veces me ayuda a tomar las riendas de mi vida, y en otras nevarías empuja a exigirme demasiado, dirigiéndome al agotamiento, a la supervivencia y lucha.

¿Ahora que hago?… o al menos lo intento… —> DANZAR ENTRE MI PODER INTERIOR, la fuerza de liderar-me y las experiencias que la vida me trae (ya sea porque alguien las eligió para mi espíritu o porque yo la elegí y ahora vine a entender la elección hecha).

Sea como fuere, surfeo, de ola en ola, a veces tragando agua, a veces mascando arena, yendo de orilla a orilla, danzando bajo el fluir de lavar vida.

Leire

 

 

 

 

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