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Nuestro destino es colectivo y nuestra responsabilidad es individual.

abundancia y dinero

Nuestro destino está al servicio de nuestra especie, al servicio de los distintos sistemas a los que pertenecemos. Nuestros proyectos y metas, que lo sepamos o no, están al servicio de todo. El objetivo de nuestra vida no lo decidimos nosotros, sino que somos decididos por los intereses de nuestro sistema. Y cuanto más nos sintonizamos con las necesidades que nuestro sistema quiere cubrir con nuestra vida mejor fluye nuestra existencia.


La persona que vive en sintonía con la vida, en el asentimiento y agradecimiento a todo como es, sana su pasado y su futuro, sana el pasado y el futuro de todo su sistema.


La vida al ser energía es puro cambio, puro movimiento.


La crisis nos quiere acercar más al objetivo que el destino tiene para nosotros y para conseguirlo busca un cambio en nuestras vidas.


El individuo vive constantemente un conflicto interno entre sus sentimientos, necesidades y pulsiones.

Cada uno de ellos es importante pero sólo pueden prevalecerse y alcanzar su meta en la medida en que se respetan mutuamente y encuentran un acuerdo. Al hacerlo, algo obtienen a la vez que, con miras a la totalidad, deben renunciar a algo.


Cuando están en equilibrio entre ellos, nos sentimos buenos y en paz. Pero mientras se mantienen enconflicto, mientras sus límites y sus posibilidades no se han establecido, nos sentimos mal a gusto, quizá también agitados, a veces enfermos y agotados.* (BERT HELLINGER, Revista Hellinger Sciencia Marzo 2010)


El asentimiento a la realidad como es y la fuerza para adaptarnos a ella nos llegan cuando tomamos incondicionalmente a nuestro padre. Con ello se nos abren las puertas del mundo, de la fuerza, de la realización social y profesional y del compromiso para lograrlo.


El éxito en la vida entra de la mano de la madre. Tomar a la madre es tomar la vida y con ella todo lo que nos ofrece: el éxito, la salud, el amor, la abundancia.

Cómo tratamos a nuestra madre, así tratamos a la vida y así nos responde.


El abrazar internamente a nuestros dos padres juntos nos lo da todo: el éxito de nuestro servicio a la vida. El éxito en el trabajo es el resultado de la reconciliación en nosotros de la madre con el padre, reconciliación que se produce cuando miramos a los dos por igual, con el mismo sentimiento hacia ambos, cuando vemos a los padres como una unidad, haya pasado lo que haya pasado.

 

 
 
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