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Cuando uno se encuentra en situación de dar el paso para buscar terapia, habitualmente es porque está transitando un periodo de ansiedad, angustia, dolor emocional, miedo, o porque siente que ha llegado el momento de dar ciertos pasos de cambio en su vida. 

Llevo años acompañando a muchas personas en estos procesos y en todos hay un punto común: quiero ser feliz y quiero vivir feliz. Esto es, sin dolor, o con un dolor soportable, sin miedos o con recursos para gestionarlos, sin carencias o con la capacidad de valorar cada instante. 

Las sesiones que ofrezco hoy día fusionan las herramientas que he ido adquiriendo  a lo largo de años. No es que haga una técnica en concreto y me limite a reproducirla con cierto talento, sino que resueno en sentir lo que la persona me trae en búsqueda de acompañamiento. Siento y leo entre líneas lo que su cuerpo, mente o alma requieren y según eso vamos jugando juntos. Yo dispongo de la observación dando presencia y escucha atenta y tú pones el resto. Yo puedo acompañarte a que te descubras, ya que cada día doy la mano a diferentes personas. Ese es mi trabajo, o mejor dicho, mi don. 

Soy capaz de sentir lo que necesitas y poder guiarte a tu camino de vuelta a ti. Por ello, cuando me preguntan acerca de que tipo de terapias hago, o qué técnicas empleo no sé responder más un simple <<No sé>>.  Sin embargo si que tengo la certeza de que tú sabes que es lo que necesitas, y puedo hacerte de espejo, puedo darte contención, escucha, atención, comprensión, orden, enfoque, alivio, espacio. También puedo ayudarte siendo un catalizador de procesos, usando la alquimia y sabiduría de la vida. Mi visión es holística, y veo la conexión mente-cuerpo-espíritu como parte integral del todo que eres, de todo lo que somos.

Puede que en una sesión requiera de más trabajo manual, soy fisioterapeuta con diversas especialidades y no puedo evitar usarlo como una herramienta más. A veces para liberar una emoción sea necesario desbloquear un diafragma o tu sistema fascial necesite moverse para comenzar a salir de la parálisis, del shock emocional. O puede que una técnica craneal te reconecte con memorias y te permita el sostén necesario para evolucionar.

El cuerpo sabe expresarnos mucha información que sólo hemos de abrirnos a sentir.

A veces puede que no haga falta tocar y de hecho se trate de un trabajo de estrablecer límites físicos y emocionales. O simplemente podamos sentir cuánto agotamiento está recibiendo una persona y lo que necesita es más una limpieza a nivel orgánico antes de entrar en emociones, o viceversa. Es un constante testeo-observación integral.

En sesiones on-line también puede abordarse el cuerpo, evidentemente no tocándolo por mi parte, pero hay formas de poder trabajar con él, posturas, respiraciones, ejercicios,….siempre la clave es la presencia.

En otros casos será más útil hacer un abordaje desde la mente, y de ahí bajar al cuerpo. La narración de los hechos, dándose el enfoque apropiado en muchas situaciones es de gran alivio. Aquí los recursos también son múltiples. Formada como psicoterapeuta, coaching, actualmente adaptando el grado de psicología, formaciones de mindfulness, constelaciones familiares, somatic experiencing, narm, hipnosis, regresiones, entre muchas otras… el abanico de nuevo es amplio. Y una vez más se trata del sentir estando presentes el que nos otorga mayores recursos. Después surge la magia de fusionar e integrar todo a través de cada persona.

La meditación y el arte de vivir Mindfulness junto con la respiración consciente para mi son grandes vehículos con los que conectar con uno mismo. Es por ello que en muchas de las recomendaciones que hago van dirigidas a esa contemplación de uno mismo.

Una de las herramientas que más atraen a las personas que acompaño suele ser los diferentes juegos que empleo con las máscaras, personajes, personalidades, voces y el diálogo entre ellos. Le aporta mayor comprensión de cómo se relacionan en los diversos escenarios y logran recursos para poder poner orden y paz en sus vidas.

Pero si hay algo que acaba resultando un denominador común en todos los procesos, ésta es la alquimia. Esa capacidad sublime que es capaz de elevarnos a la conexión con la vida, o mejor dicho a la reconexión con quienes somos. Es un recordar, y para ello me pongo el sombrero de bruja, dejando un poquito de lado la bata blanca.
Y sí, la magia existe. Eso es lo que sucede en cada parto que veo en cada una personas que tiene el corage de atravesar el desierto para reeencontrarse.
Sólo por intentarlo, ya tienes todo mi reconocimiento. Sé que si quieres, puedes y por eso mismo, también sé, que si quieres, puedo ayudarte.
Yo tengo las herramientas, tú sólo necesitas poner tu voluntad y compromiso.
Me emociona cada persona que conocozco y viene con ganas de empezar este camino, al que a veces llamo «el camino de la guerrera», «el shambala». Siento orgullo de cada paso que me permitís presenciar. Es veros renacer.

Leire