Mis reglas siempre han sido dolorosas y abundantes, desde que tuve la primera, además de ser de ciclos largos. Durante años creí que eran irregulares, porque no me venían cada 28 días, y como no hubo un referente adulto que me explicara todo esto, pues yo saqué mis propias conclusiones de compararme con mis iguales.

Al tiempo averigüé que si eran regulares pero que se trataban de ciclos largos, de 35 días. Me he embarazado en tres ocasiones y con los embarazos o partos no ha cambiado nada el hecho de que sean abundantes o dolorosas. Si que la temporada que estuve cuidándome más al estilo PNI (psiconeuroinmunología) mejoré mucho el dolor y la inflamación.

Los últimos años estuve conectando mucho con mi útero y estudiando su poder, sus ciclos y la forma en la que influían en mi. Hubo una temporada que incluso cuando me venía la sangre sagrada, anulaba citas, porque necesitaba meterme en mi cueva. Hoy día he conseguido conocerme y sentirme, pudiendo canalizar toda esa energía.

Otros de los descubrimientos que hice, fue que mis ciclos estaban invertidos con la fase lunar. Así que cuando a la mayoría le tocaba tener la regla en la luna nueva o incluso en menguante, a mi me venía en creciente o en luna llena.

Por lo que mi desazón e incomodidad llegaba a ser limitante. Pude darme cuenta que muchos ciclos me había empezado a ajustar en el orden más » adecuado», es decir que ovulaba en creciente y que menstruaba en nueva o menguante. La verdad que sentirme alineada es una sensación tan agradable, tan fácil, tan fluida…

Así que emprendí un viaje de autodescubrimiento (quería saber porque tantos cambios y como poder tomar mi poder en ellos), empecé reconectando con mi linaje familiar, las mujeres de mis sistema y mi propio útero. El primer paso fue este, la integración de mi madre en mi y de todas las mujeres del sistema. El perdón y la comprensión profunda de que yo era una parte de ellas.

Esto a su vez me fui llevando por múltiples rincones. Hasta que hace no demasiado tuve unas hemorragias extremadamente exageradas que derivaron en estudios de biopsias de endometrio y cuello de útero para descartar cáncer. Todos los resultados fueron bien, siguieron los estudios y tampoco se encontró nada. Pero en ese periodo de tiempo yo pude observar más detenidamente lo que mi útero pretendía expresarme.

Yo ya sabía, por años de desarrollo personal, que tenia memorias enquistadas, algunas fui soltando y otras sabía que aún tenían capas por soltar… acerca del abuso sexual, del autoabuso, y también del no sexual.

Ese ciclo lleno de hemorragias me permitió soltar trozos de mi, que ya no servían. Y literalmente salían pedazos, coágulos que entraban en la palma de mi mano, ocupando todo su espacio, y no exagero lo más mínimo. Cada media hora empapaba una compresa y un tampón, porque lo de la copa fue intento fallido ya que las desbordaba en 15 minutos.. ¡menudo susto!.

No me desangré.. aunque lo parecía.

En este ciclo siguiente a esas hemorragias, está siendo normal, eso sí, se ha girado por completo el «orden» y fluidez que llevaba, estando de nuevo en fase creciente menstruando… y mi cuerpo esta más hinchado de lo normal, yo más cansada, más necesidad de estar dentro, en mi cueva y de descanso. A la vez que estoy muy mística, muy bruja, muy poderosa, algo que nace de mis entrañas, que me empuja a pintarme con mi sangre y danzar pisando fuerte en la tierra, sola, conmigo misma. Una fuerza que me conecta con tristeza profunda y me lleva a vivirla, a drenarla y soltarla desde mi útero, y a arroparme.

Y todo esto me trae mensajes potentes y directos: aflojar cargas, soltar relaciones tóxicas, dejar atrás el abuso (el sutil, porque el que mas se nota ya ni se acerca a mi vida), tomar decisiones de orden y limpieza en cada área de mi vida, y reclamar mi lugar. Sobretodo… limpieza y orden…

Está siendo una especie de hibernación reflexiva, a través de la cuál saco mi lado más productivo, porque pongo mucho enfoque a mi vida, al menos durante este mes que se me abre por delante a través de este vaciado de mi cueva sagrada. Sin duda una limpieza a fondo al mes, no viene mal, ¿no crees?

Algo de lo que también me di cuenta en todo este proceso, es el hecho de creerme incorrecta, imperfecta, de que algo erróneo había en mi, de sentirme culpable por muchas cosas de forma frecuente o de sufrir vergüenza.

Pude entender (tras un largo proceso de crecimiento personal), que esto me venía portado por no tener integrada a mi madre, y a las mujeres de mi linaje materno. Y claro, esto hablaba directamente de una herida abierta con ella, con mi madre, algo que me mostraba el pedazo de proceso de perdón e integración que se abría delante de mi. Y el mayor motor, ya no era y misma (que también) sino mi hija mayor.

“Cuando dejé de ver a mi madre con ojos de niña,

vi a una mujer que me ayudó a darme a luz a mí misma.”

Me gusta ese mensaje  que dice «la mejor herencia que puedes dejar a tu hija, es haberte sanado como mujer», y bajo ese sentir me muevo.

He estado en dos retiros de tantra en este año, y a ambos acudí con mi pareja. En uno pude hacer ritual de abrirme a todas las mujeres y en abierto delante de todas, decir que lo sentía porque una parte de mi era envidiosa, celosa y competía contra ellas, me comparaba … y eso solo decía que despreciaba una parte de mi. Fue revelador hacer ese gesto, y muy sanador.

En el otro (del que os hablaré en otro post), delante de 50 personas, pude decir igualmente en abierto que lo sentía, porque había juzgado a los facilitadores que guiaban el encuentro en mi aforo interno, y justo la vida me lo devolvió en modo de bofetada cósmica… mandándome un mensaje de una alumna mía criticando y juzgando mi trabajo… así que pude entrar en un rincón de mi maravilloso… pidiendo perdón en público delante de todos, para así también perdonarme a mí misma, porque no por equivocarnos dejamos de ser perfectos.

Esto me recuerda que del juego de cartas kUYUMA, que hice, una de las cartas habla de esto: NO POR EQUIVOCARNOS DEJAMOS DE SER PERFECTOS, y de toda la baraja.. ahora agárrate… esta carta es la única que sacó fallos gráficos…

dije WOOOOW  ¿en serio?, tras sentirlo.. envié a corregirlas, pero entendí el poder de estas cartas, que no es porque las haya hecho yo… es que han sido gestadas a fuego lento… canalizando mensajes ¡¡¡durante 5 años!!! y si.. así han tomado la fuerza real.. cada una surgió de un momento personal atravesado… y por ello están cargadas de vida.

Bueno, que me voy, retomando… (ya lo siento creo que esto es parte de estar en medio de ciclo menstrual y en luna creciente, que a veces del hibernase y me confunde), ¿pero no es maravilloso esto también?

“Cada hija contiene a su madre y a todas las mujeres que la precedieron. Los sueños no realizados de nuestras antepasadas maternas forman parte de nuestro legado. Para tener salud y felicidad óptimas, cada una de nosotras debe tenerclaro de qué modo la historia de nuestra madre influyó en nuestro estado de salud, nuestras creencias y nuestra manera de ver la vida, y continúa haciéndolo. Cada mujer que se sana a sí misma contribuye a sanar a todas las mujeres que la precedieron y a todas aquellas que vendrán después.”

Una forma de revisar cómo veía el mundo nuestra madre consiste en ampliar nuestra visión y comprensión de su vida durante la época en que nos criaba. Esto lo podemos hacer basándonos en los datos de que disponemos sobre nuestra familia, en nuestras intuiciones y también podemos aprovechar este ejercicio para pedir más información a otras personas que nos puedan ayudar, incluida nuestra propia madre.

Por ejemplo:

¿Cuánto apoyo tenía en su vida?

¿Cuán sana era su relación con su propia madre, tu abuela materna?

 

…continuará…

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