Seleccionar página

Puede que asuste la palabra bruja. Por desgracia está cargada de connotaciones negativas. Ser bruja no es más que ser alquimista. Es usar el poder de la naturaleza. Es comunicarse con otras dimensiones, incluso dentro de sí misma. Ser bruja es ver más allá de lo mundano.

Durante muchos años crecí sabiendo que yo también era bruja y que tenía capacidades «diferentes» a otros seres. Nunca me he considerado por encima, ni por debajo. Sin embargo en ocasiones lo he escondido por miedo. Lo reconozco, en distintos entornos sabía que no sería bien acogido. De hecho en más de un escenario he sido rechazada, burlada y juzgada.

Sé lo que es ser condenada a la hoguera, en esta misma vida encarnada, y en otras.

Sé lo que es que quieran ocupar tu lugar. Y también que quieran apagar tu luz.

Atrayendo a las hienas…

Conozco de sobra esa atracción interna, muchas veces confundida sexualmente por su intensidad. Puedo saber cuando algo da «mala espina» y cuando te sientes en el hogar.

Por suerte o por desgracia, yo misma he permitido caer en distintas redes en muchas ocasiones. Ahora sé que ha sido para aprender e integrar.

Ha llegado el momento de trascender todas las pruebas vividas. En este año estamos acabando de transmutar lo arcaico, lo que ya no puede ser aceptado en este mundo. Volver a lo natural. Volver a la esencia es el camino.

Nos perdimos en querer agradar y ser aceptadas….

Cuántas veces nos hemos olvidado de lo importante a lo largo de nuestros días. Muchos días estamos perdidos sin rumbo. La pereza nos acoge abocándonos a ver series sin fin, a no cuidar nuestro cuerpo como merece.

Podemos acabar teniendo problemas con las adicciones sólo por no saber nuestra misión. Por ir a la deriva. Ya que acaba siendo tan doloroso, que necesitamos anestesia de algún modo.

En otras situaciones es posible que uses otros roles, como por ejemplo, poder con todo. Cuando en realidad no podemos con todo. En realidad no somos super mujeres ni super hombres. Toda la divinidad reside en nosotros y eso no quiere decir que haya que sacrificarse, que vivir entregando todo lo que somos a los demás, olvidándonos de nosotros mismos. Eso no tiene nada de espiritual. Si no te incluye a ti, no es amor, no es sano, no es lúcido.

Ser bruja es ser madre. Es ser hija. Es ser hermana. Es ser acompañante de alma. Es tener una sensibilidad especial. Es saber respetar los ritmos. Es vivir en coherencia. Es saber decir No y poner límites a todo lo que ya no resuena contigo. Es saber elegir tu camino….

En el año anterior pude ver como hay personas que creen estar iluinándose, conectando con deidades, y elevaciones espirituales de algún tipo en su mente, y que luego no son capaces de dejar de ser una marioneta más del sistema. Personas que juzgan y exigen que las brujas sean de un modo determinado, o que incluso deban ser solo buenas. Es decir, que somos humanos, y podeos equivocarnos. Pero no por eso merecemos menos respjeto.

Ser bruja implica conocer tu luz y tu sombra, y poder errar. Significa ahondar cada día un poco más en tu conocimiento. Significa humildad constante.

Bucear constantemente en tu propia oscuridad e ir redescubriéndose es un paso necesario en la implicación de ser una mujer alquimista. Tanto para sí misma, como para acompañar a otros seres.

Ser bruja implica compromiso pero esto no quiere decir que debas haberlo sanado todo. El año pasado también pude aprender que hay personas que exigen que si eres esa maestra o guía o bruja, debas ser la virgen maria magdala, impoluta y limpia de todo pasado. Incluso que tus heridas no deban sangrar jamás ni que tengas derecho a caer y necesitar ser sostenida.

En realidad fue un gran descubrimiento. También fue muy doloroso. Pero gracias a ese juicio, a ser señalada, condenada, abandonada y traicionada de forma injusta, pude ser todo lo que era. Pude ver toda la divinidad en mi.

También entendí que había elegido el escenario perfecto para verlo.

Si estás resonando con esto, o incluso si te genera rechazo, es porque algo hay en tí que se empieza a activar.

Úsalo. Este Samhain nos brinda la gran oportunidad de soltarlo todo. El gran portal de conexión a través del tiempo y del espacio se abre. Es una limpieza kármica. Es un gran momento de soltar lazos kármicos, y liberarte.

¡Bendito 2020! ¡Samhain!

La voz de la eternidad nos acompaña. Puede que en estos días, e incluso desde semanas atrás, que estés notando que se ponen encima de la mesa tus problemas más tortuosos. Esos que llevas viendo desde hace unos cuántos años. Se trata de un gran llamado a sanar. Una sanación colectiva. Y es que este 2020 nos trae muchos regalos, más de los que creemos.

En años atrás hicimos el trabajo individual, del sistema familiar, personal.. (bueno eso quienes eligieron hacerlo, porque hay a quienes les ha caído todo de golpe en este 2020). Pero en este portal, Samhain 2020, en esta luna llena en Tauro conectada con Urano, se nos brinda la oportunidad de sanar kármicamente. Urano es un planeta “iluminador”, su influencia se nota en cambios, muchas veces de naturaleza intelectual; es un período en el que libertad y renovación son palabras que estarán a la orden del día. Tarda alrededor de 84 años en dar la vuelta alrededor del Sol. Este planeta nos viene a mostrar una conexión plena con nuestro cuerpo y con las emociones fuertes que habitan dentro de nosotros. Así que queridas mías, a apretarse los cinturones. Se considera un planeta espiritual, representa una energía diferente de todo lo que conocíamos hasta su descubrimiento. Rompe con lo establecido y abre las puertas a lo que, hasta ese momento, era desconocido para todos. Viene a decirnos que la humanidad es una, es el planeta de la evolución. 

Somos habitantes de la Tierra, por tanto vivimos en el Universo y ese ha sido el primer gran cambio que nos ha enseñado.

Estamos entrando en la Era de Acuario, es el signo del aguador, su representación es el hombre maduro repartiendo agua para todos, su regente es el planeta Urano. La Casa dónde se encuentra, en nuestra Carta Natal, nos explica dónde tenemos que empezar, cada uno de nosotros, a hacer esos cambios.

CASA I: LA PERSONALIDAD

La cúspide de la Casa 1 indica el comienzo de las doce casas y señala el Ascendente (AC), que proporcionará el tipo de experiencias que van a forjar la personalidad. 

Las características del signo Ascendente y las de los planetas que ocupan la primera casa se ven reflejadas en nuestra personalidad, a veces más que las del signo solar. Es el yo que mostramos a los demás. Enmascara las características del yo interno simbolizado por el Sol, que por medio del AC conecta con el mundo y se proyecta hacia el exterior.

Es la casa de Aries. Habla de vitalidad, fortaleza e iniciativa. Se la asocia también a los inicios y a la infacia; los comienzos.

CASA II: LOS RECURSOS 

La Casa 2 representa los recursos personales ya sean materiales, intelectuales, o habilidades y talentos. Es la casa de Tauro. 

Son los recursos de los que disponemos para alcanzar las cosas que nos aportan seguridad y estabilidad. 

Nos habla de nuestra escala de valores y del apego o desapego que le tenemos a nuestras posesiones, y del uso que hacemos de ellas. 

Se asocia por tanto al dinero, la administración, capacidad y actitud adquisitivas, tendencia al ahorro, deudas, fuentes de ingresos, propiedades, talentos innatos o adquiridos y todo lo relacionado con las herramientas que empleamos para conseguir lo que anhelamos y la forma en que empleamos nuestros recursos, sean materiales o no. 

CASA III: LA COMUNICACIÓN 

La Casa 3 corresponde al signo de Géminis.

Representa la mente concreta. Se asocia a la forma de pensar y comunicarse. A la agilidad mental, capacidad de aprendizaje y a la habilidad para relacionarse con el entorno.

Habla de nuestra relación con las personas del círculo social más inmediato y cotidiano: hermanos, vecinos… 

Está relacionada también con los viajes cortos y con las cosas que despiertan nuestra curiosidad y nos motivan a estudiar, viajar, etc.

CASA IV: LAS RAÍCES 

La cúspide de la Casa IV coincide con el Fodo Cielo (FC), que simboloza el encuentro con los orígenes.

Es la casa del hogar y de la familia.

La Casa 4 representa la relación con los padres y la imagen que tenemos de ellos, percibiéndola de una forma u otra según estén los planetas en la cuarta casa. 

Representa también las relaciones a nivel familiar y nos habla de la infancia, raíces, orígenes y tradiciones familiares. 

Es un área de la vida donde nos sentimos «a salvo» y en intimidad, un entorno al que pertenecemos y con el que nos sentimos vinculados. 

Es la casa de Cáncer, donde reside de forma inconsciente lo aprendido en la infancia.

CASA V: LA CREATIVIDAD 

La Casa 5 representa la creatividad y la autoexpresión. 

Es la casa de Leo, donde uno desea brillar, sentirse especial y único y donde conectamos con nuestro niño interno. 

Habla de los amores sin compromiso, del tipo de persona que atraemos y de cómo la enamoramos. De cómo nos comportamos en el filtreo y de cómo son nuestros noviazgos. 

Lo que nos divierte y nos gusta, nuestros hobbies, nuestros juegos. La creatividad. Cómo buscamos impresionar a los demás o hacer que nos valoren, en pos del reconocimiento que le hace a uno sentirse especial. 

Representa también a los hijos como creación, proyección o extensión de nosotros mismos, y nuestra relación con ellos y con los niños en general.

CASA VI: LA SALUD Y EL TRABAJO 

La Casa 6 representa el trabajo, la rutina cotidiana y la salud. 

Es la casa de Virgo. Nos habla del tipo de trabajo que podemos realizar, de qué forma podemos servir a los demás, de nuestra actitud frente a las obligaciones cotidianas y la subordinación. 

Es nuestro comportamiento y actitud en el trabajo y hacia nuestros compañeros, jefes o subordinados. 

Está relacionada con los hábitos y costumbres del día a día y con la forma en que administramos nuestro tiempo para llevarlos a cabo. 

También guarda relación con la salud y los planetas que se encuentren en la Casa VI hablan de las enfermedades.

CASA VII: LAS RELACIONES 

La Casa VII es la opuesta a la Casa I y su cúspide marca el Descendente, que es el signo que se pone por el horizonte en el momento del nacimiento y que significa el encuentro con los demás. 

Asociada a Libra, representa las relaciones con otras personas que implican compromiso o cooperación. Matrimonio, contratos, sociedades y asociaciones tanto materiales como espirituales. 

Es la forma en que establecemos contacto con el tú eres, opuesto al yo soy asociado a la primera casa. 

Es también la casa de los enemigos declarados, de las separaciones y del trato con el público. 

Los planetas situados aquí hablan de nuestra capacidad para mantener este tipo de relaciones y del tipo de personas que buscamos para ellas.

CASA VIII: BIENES COMUNES 

La Casa 8 representa las pérdidas materiales, los recursos compartidos, la transformación, lo oculto, la sexualidad y la muerte.

Está relacionada con la muerte y nuestra actitud frente a ella. Pero también con la resurrección, la transformación y la capacidad de regeneración.

Está relacionada con la sexualidad, en un sentido de unión o fusión con la otra persona. Con nuestra actitud frente al sexo y la manera en que lo percibimos.

Se asocia a las herencias, los impuestos y los bienes ajenos que otros nos aportan o que tenemos que administrar. 

La curiosidad por lo desconocido, el interés por profundizar en lo oculto, lo misterioso. Secretos, miedos, deseos más profundos no revelados. Clandestinidad. 

Es la casa de Escorpio; casa de cambios, transformaciones e inestabilidad, que está opuesta a la casa II (recursos propios frente a recursos compartidos).

CASA IX: VIAJES Y ESTUDIOS SUPERIORES 

La Casa IX representa el exterior, lo lejano. 

Se asocia tanto a viajes largos, extranjero y lugares lejanos, como a estudios superiores y filosofía, religión, o espiritualidad.

Es la casa de Sagitario, opuesta a la Casa III (mente concreta, relación con el entorno más cercano), y guarda relación con la mente abstracta y los ideales superiores. 

Considerada la casa de los maestros espirituales, está relacionada con el interés por entender el porqué de la vida. Con la necesidad de ampliar nuestros conocimientos hasta comprender. Con la búsqueda y transmisión de sabiduría. En la Casa 9 se crea nuestra verdad particular, la verdad bajo nuestro punto de vista.

CASA X: REALIZACIÓN Y VOCACIÓN 

La cúspide o comienzo de la Casa X coincide con el Medio Cielo (MC), que es la realización social, la sensación de haber cumplido con nuestra tarea o alcanzado un objetivo. 

La décima casa representa la vocación, el trabajo vocacional. Está relacionada con el status, éxito y reconocimiento social, y en cierto modo es nuestra aportación a la sociedad. 

Los planetas que la ocupan tienen que ver con nuestro desarrollo en este sentido. Voluntad, aspiración, perseverancia para alcanzar objetivos, sentirnos realizados y dar sentido a nuestra vida.

Se asocia también a la autoridad y al poder, a las personas que lo ejercen (superiores, profesores…) y nuestra relación y actitud frente a ellas. 

Es la casa de Capricornio, opuesta a la Casa 4 (la familia, el hogar).

CASA XI: AMIGOS Y GRUPOS 

La Casa XI representa los amigos, el trabajo en equipo y los proyectos.

Está relacionada con las amistades y los grupos o asociaciones de los que formamos parte. Con la integración y la vida social. Y con los maestros y personas de quienes podemos aprender. 

Es la Casa de Acuario, opuesta a la de Leo (Casa V). La creatividad expresada en un plano social en vez de individual, y para beneficio del grupo.

Representa también los sueños, esperanzas, utopías, ideales, proyectos y anhelos con respecto un grupo.

CASA XII: EL INCONSCIENTE 

La Casa XII cierra el ciclo y representa el plano psíquico, la intuición y el inconsciente colectivo, simbolizando un área de la vida más allá de lo personal.

Se asocia a enfermedades crónicas, encierros y retiros prolongados. Hospitales, cárceles, monasterios. 

También se asocia a los enemigos ocultos (p.ej. ladrones). 

La casa 12 habla de potencialidades y debilidades ocultas o desconocidas. Cuando éstas son conscientes, surgen los miedos, complejos e inseguridades, pero también surgen cualidades positivas si los planetas que están en la casa son fuertes. 

Es la casa de Piscis, la de los sueños y el mundo místico, opuesta a la Casa VI (salud y trabajo). 

Ser bruja es sabedora de la herbolaria natural, de la astrología, o de la distintos dones. No tienes porque dominarlos todos, ni mucho menos. Cada una somos diferente y juntas nos complementamos.

Somos capaces de reconocer los dones en otras mujeres. Y en otros hombres. La mujer bruja sabe amar con el corazón salvaje. Sabe educar en libertad. Y volar explorando su individualidad.

….continuré….

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad