Estos San juanes, he podido gozar de un retiro de tantra con mi amado. Y wooow espectacular. ¡Menudo regalo que nos hemos dado!

Reconozco que llevaba cierto su miedos y alguna que otra resistencia. Y como buena luchadora, elegí entregarme con coraje a la experiencia.

Por delante se nos abría una semana para mirarnos a los ojos, hacernos El amor a través del otro durante horas cada día. Y también aprender de los compartires  con las otras parejas.

A nosotros nos ha unido de una forma cósmica, que no sabía pudiera llegarse a dar.

Atravesamos desiertos, océanos y montañas de todo tipo.

En el camino de la vida, detrás de infinidad de disfraces nos encontramos una y otra vez con nosotros mismos

-C.G. Jung-

Se trataba de un retiro en el que despertar nuestro lado mas yin: así que nos abrimos a sentir la inmensidad en la quietud.

Según encuentros la kundalini se activaba de distintos modos. En era a cada día, a veces muy placentera, otras de modo abrupto abriendo camino dándome espasmos y provocando liberaciones potentes. Y en él, no sucedió hasta el último día en el que pudo descubrir que el órgano y eyacular no eran lo mismo, y que si era posible tener orgasmos en el hombre (de mayor intensidad que los conocidos hasta ahora al eyacular) sin necesidad de acabar con el intercambio sexual. Esto le devolvió a él su poder y a mí me permitió a través de su vara de luz llevar cada rincón de mi ser, sanando e iluminando aspectos que estaban aún sumergidos en la sombra.


Se dice que las relaciones de pareja son el campo de aprendizaje y crecimiento por excelencia. Sin duda, ese “otro” con el que establecemos vínculo constituye un espejo en el que vemos reflejados tanto nuestros aspectos lúcidos, como los más sombríos.


Es precisamente por ello que la relación de pareja representa una oportunidad de auto conocimiento y encuentro profundo con aquello que está más allá de nuestro nivel persona. Así que ambos usamos al otro como el mejor maestro y espero para vernos. Claro que aparecieron cosas que dolían, ver la vulnerabilidad de uno mismo en el otro, ver la arrogancia de uno mismo en el otro, el miedo, la ansiedad, el anhelo de ser amados, buscar a papá, a mamá, ver el niño de 3, 4,5,7,10,14 del otro y así poder ver a mi niña también en un amplio espectro de edades. Vamos, que esto si que fue un parque de atracciones. ¡Diversión asegurada!


Desde esta perspectiva del crecimiento, puede afirmarse que cada una de las“pruebas” que aparecen en nuestro camino, ya sea en la pareja o en cualquier otro núcleo de relación, aparecen para ser comprendidas.


En realidad el camino de crecimiento en el seno de la pareja empieza cuando dejamos de culpabilizar al otro y de querer cambiarlo creyendo que es el “único responsable” de nuestra tensión. En este sentido, y para afinar la mirada interior, conviene entrenarse en el desarrollo de la atención plena y el cultivo de la presencia consciente. Esta mirada interior posibilita un auto descubrimiento de la raíces del conflicto, entendiendo que “el que tiene un conflicto con el otro, en realidad lo tiene consigo mismo”.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una traba: que sea más bien un mar bullente entre las playas de vuestras almas. Llenaos las copas el uno al otro, pero no bebáis en una sola copa. Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo. Bailad y cantad juntos y sed alegres; pero permitid que cada uno pueda estar solo, al igual que las cuerdas del laúd que, aún estando separadas, vibran con la misma armonía. Manteneos unidos, más no demasiado juntos; igual que las columnas de un templo, que se encuentran separadas. El roble y el ciprés no crecen estando uno bajo la sombra del otro.-Khalil Gibrán-


Uno de los puntos más excitantes del retiro fué verme en una sala llena de velitas, bajo la luz que desprencian, con olor a inciendo de sándalo y todo preparado con distintos pañuelos bonitos, unas 50 personas desnudas, dándose masaje, amándose y abriéndose, liberándose y respetando. Compartir ese espacio con mi pareja, sin lugar a malos entendidos, y creciendo en confianza y amor, fue un verdadero regalo. 

Puedo decir, que el camino del tantra, a nosotros como pareja, nos a abiertio una puerta al crecimiento personal juntos. INFINITAMENTE AGRADECIDA.


NAMASTÉ. 


Leire