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El significado básico emocional de la grasa es protección.

Todos sabemos que el aceite aísla el agua. Aceite y agua no se mezclan, es fácil de comprobar, por eso, ahí donde debemos, por biología o por un estado emocional, protegernos de determinadas emociones, tendemos a acumular grasa como solución biológica.

El agua son las emociones, los fluidos, lo que fluye, la vida, la liquidez, el dinero…. cuando nos resistimos a esa fluidez o, sentimos que no debemos exponernos a ella por cualquier motivo, y tratamos de evitar la fluidez emocional entre el medio interno y el externo… ying-yang, padre-madre, estamos pidiendo lípidos, grasas.

Una pista es tu manera de alimentarte. Si estás pensando todo el día en la comida y centras en ello gran parte de tu vida -como si tuvieras problemas con ello- o, si comes por costumbre, de forma exageradamente rápida o cumpulsiva sin que ésto tenga sentido en tu vida, pues el alimento real no te falta, todo apunta a un tema de compensación inconsciente. El inconsciente no entiende de excedentes. Aunque no comas mucho, estás pidiendo “reservas” a tu organismo, grasas.

Las llamadas pistoleras son una protección sexual, típica femenina. Algún antepasado fue víctima de abusos o violación sexual, aunque, también lo pueden ser de la identidad al mismo tiempo, si lo que protegen es el “trasero”… nos pueden robar el sillón, o el lugar donde, simbólicamente, ponemos el “culo”.

Una localización de grasa en las piernas tiene que ver con una protección de nuestras emociones. La Tierra es la Madre y, cuando sentimos -inconscientemente o no- que nos pueden hacer daño, la grasa en esta parte del cuerpo es la solución biológica de respuesta.

Sobrepeso en abdomen:

«Siento que mi vida, la controla mi pareja».

«Debo proteger a mis hijos».

«Ya no quiero más hijos».

 

Sobrepeso en hombros y brazos:

«Debo ser fuerte».

«Debo mostrarme fuerte».

«Debo ganar. ser mejor».

 

Sobrepeso en vientre colgante o genitales:

«Protejo mi sexualidad, no quiero relaciones sexuales».

«Me siento inferior sexualmente».

«Siento que mis genitales no serán aceptados».

 

Sobrepeso en caderas y muslos:

 «Me protejo de ser violada o tocada».

«Entre más ancha menos atractiva».

«No quiero sexo».

 

Sobrepeso en cara y cuello:

«No soy bonita, atractiva».

«Le temo al rechazo».

«A nadie le gusto».

 

Sobrepeso en todo el cuerpo:

«Debo mostrarme fuerte y seguro».

«Debo aparentar que estoy bien».

«Debo aparentar que no pasa nada».

«Debo aparentar que soy feliz y estoy feliz».

«Ya tengo lo que quiero, no necesito buscar más».

 

Resentir:

– «Necesito protección».

– «Me protejo de…»

– «Me abandonó»

– «Me engañó».

– «Me lastimó».

– «No me toques».

– «No me violes».

– «No quiero ser atractiva sexualmente para ti».

– «No valgo nada».

– «Sólo me valoran por mi cuerpo».

– «Ya sólo quiero ser madre, no mujer».

– «Me engañaron tantas veces, que ya no más».

– «Debo ser fuerte, grande».

– «No puedo mostrarme débil».

– «No creo en nada ni en nadie».

– «No soy bonita, a nadie le gusto».

 

Inconscientemente el organismo busca cubrirse con un «camuflaje», un escudo protector que evite que seamos lastimados y que nos ofrezca un espacio para existir. Por eso indirectamente se crea la falsa idea se estar bien o de sentirse bien. De ser felices obesos. Porque es parte de la mentira. Y mientras no aceptemos nuestros miedos, no habrá una pérdida de peso y viviremos encerrados en ella.

La grasa nos separa de la fluidez. ¿Tenemos un programa en el que alguien debió luchar por su identidad, por lo que es, piensa, o creencias? Nada es casual, Su protección simbólica se ha convertido en nuestra experiencia terrenal y en grasa corporal. Lo expresamos dentro, y fuera. Es la solución biológica al trauma de nuestro antepasado, que sólo lo pudo expresar dentro…

Fluir es soltar, cuando sentimos que debemos conservar, porque desconfiamos de la entrada, también tendemos a acumular grasa. Intentar retener, en cualquier sentido, agua arquetípica (emociones, dinero, vida, madre, ganas de vivir) acumula grasas.Sentir una falta próxima de eso acumula grasas.

El colesterol es una grasa en la sangre, en nuestra energía vital o, en nuestra familia…porque nos sentimos expuestos, solos, para defenderla.

El momento también es importante, a veces, comenzamos a engordar en la misma edad que un antepasado vivió una experiencia traumática en la que sintió una necesidad de protección extrema, o, los kilos de más representen algo que le gustaría no haber “soltado”.

El sobrepeso también está relacionado con un comportamiento de acumulación. Acumular cosas, ideas, emociones, querer protegerse, sentirse limitado, vivir una vida interior.

Revisar Transgeneracional y Proyecto Sentido.

– Vacío interior.

– Falta de amor y reconocimiento.

– Obligación por «comer».

– Temor a los demás, inseguridad.

– Prohibición a expresarse.

– Shock emocional.

– Pérdida de un ser querido.- Traer cargando a un muerto.

– Dificultad para expresar los sentimientos.

– Carencia de afecto, aceptación, seguridad.

– Amor no correspondido.

Llevo unos días observando y enfocando en el cuerpo, empezando un proceso de sanación celular, de escucha y atravesares cuánticos.

Ayer tumbada en el suelo conecté con mi abuela materna con obsesidad mórbida, la cuál conocí postrada en una cama.. a mi madre, la cuál a pesar de comer como un pájaro sigue su camino.. y yo que en los últimos 10 años me he puesto 15kg…

Ahí estaba yo sosteniendo a quienes no querían tomar la responsabilidad de su vida y preservando un lazo invisible pero tremendamente fuerte en mi linaje materno.. así que soltando, cortando cuerdas y dejando ir a quienes quieran tomar sus cargas he ido liberándome.

He visualizado como cortaba ese gran cordón a mi linaje y cómo les devolvía la carga para que fuera depositada allí dónde corresponda.

Por último este soltar me ha llevado a desprenderme de personas que quién más o quién menos no acababa de tomar las riendas y yo ya no necesito ser ni la salvadora ni la madre que cargue…

Soy madre de los niños que me eligieron para ello y soy responsable únicamente de mi vida.

Ha llegado el momento de soltar y fluir con la vida. Y no es casualidad que lo empiece hoy en este solsticio de verano de 2018…

 

GRACIAS

Leire

 

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