Hoy no es un día cualquiera. Se trata de uno de esos en los que suceden muchas cosas importantes, de las que marcan un antes y un después. Empecé la jornada con una sesión online, a las 9.30h. Por delante nos esperaba una hora de buceado hacia la niña herida.

Nada más contactar con Beatriz supe que no era la niña la que necesitaba ser rescatada, sino su adolescente.

Os comparto su testimonio, que ha cedido con mucho amor:
Jamás en mi vida pude llegar a imaginar el dolor que arrastraría mi Ser por ser víctima directa de maltrato con tan solo doce años de edad. Todos éramos niños, y pareciera que aquello eran burlas y agresiones verbales inocentes, sin la mínima repercusión. Evidentemente, nadie es culpable de nada. Simplemente la mayor parte del tiempo actuamos bajo el disfraz de la inconsciencia y la ceguera, sin percatarnos de lo que sucede o puede llegar a suceder más allá.
Durante todos  estos años hasta la actualidad fui sintiendo una tristeza profunda y un vacío interior que afectaba directamente a mi persona y a las personas con las que me relacionaba, pero no era capaz de percatarme de donde venía ese dolor. Muchas de las personas de mi entorno saben que desde hace unos años empecé el camino del autoconocimiento y desarrollo personal. Poco a poco y a través del tiempo fui cruzándome con personas que me ayudaron a encaminarme, pero había algo… algo profundo, escondido, aniquilado, que me dejaba sin fuerzas a pesar de todos mis esfuerzos. Después de muchos intentos fallidos y de empezar a creer que era un caso sin remedio ni solución, me tropecé con alguien que se EMPEÑÓ en ayudarme a sanar a pesar de mis continuas negativas, pataletas y chulerías…
Y ahí estaba yo, tumbada en mi futón de forma puntual, esperando aquella llamada telefónica. Podía percibir mis nervios, mis miedos…porque sabía que hoy… hoy no iba a ser una día cualquiera.
Tras hacer un trabajo de bajar a las profundidades de mi niña interior, percibí tristeza, pero me sentí desapegada de ella. Así que parecía que aquel no era el lugar donde teníamos que trabajar. Leire supo de inmediato hacia donde tenía que enfocarme y allí estaba yo… sintiéndome una adolescente de 13 años, reviviendo todo aquello que había enterrado en las catacumbas para no sentir aquel dolor. Mi adolescente estaba paralizada, quemada, enposición fetal y sin ya esperar que nadie fuera a rescatarla. Poco a poco y a través del acompañamiento amoroso y respetuoso pude acercarme, tocarla y abrazarla, para finalmente traérmela conmigo hacia la luz. Este hecho me llenó el alma de Paz y amor.
Mi testimonio quiere ser un mensaje de esperanza a que si uno quiere, puede sanar cualquier cosas que se proponga, por muy dura que sea. ¡Aunque nadie dijo que fuera fácil!
A la vez, es un llamamiento a padres, profesores y todo el mundo en general para que podamos ser un poco más conscientes de que hechos aparentemente inocentes o sin consciencia, pueden llegarnos a destruir sueños, deseos y nuestra felicidad. Beatriz
Para mi también es un día muy importante, su acompañamiento ha dado luz a lugares de mi. Hoy resueno con el respeto: RESPETARME, Y con esto decreto: QUE YA NO VOY A ACEPTAR LA FALTA DE RESPETO EN MI VIDA, en ninguno de los aspectos, y esto incluye el no faltarme el respeto yo a mi misma.
Os deseo feliz descanso,
Leire

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